Alrededor del 80% de nuestras emociones, sensaciones e información que nos llega del entorno lo hace por la ruta visual, de ahí que sea considerado el sentido más importante y haya que cuidarlo muy bien. Sin embargo la realidad es que no solemos prestarle la atención suficiente.

 

Un elevado porcentaje de la población no se realiza revisiones periódicas, o tan solo lo hace cuando existe algún problema. Es más, debido a esto muchas personas pueden creer que su visión es correcta debido a que se han acostumbrado a su forma de “ver” cuando en realidad no es así.


LA SALUD VISUAL NO ES SOLO “VER BIEN”.

Nuestra alimentación y nuestra forma de vida afecta a la salud visual y al revés. Problemas en esta pueden ser indicativos de patologías subyacentes importantes detectadas a través de una rutinaria revisión.

Respecto a la alimentación, hay una incidencia directa en la visión. Que mantengamos una buena dieta, equilibrada, no significa que se vayan a solucionar nuestros problemas de visión si los tenemos, pero sí va a ayudar a mantener una buena salud visual y está asociada a un menor riesgo de padecer patologías oculares a largo plazo como cataratas, glaucoma o degeneración macular asociada a la edad.

El estrés, tan frecuente en nuestras vidas también afecta muchísimo a la visión. Hay determinados problemas de visión que pueden aparecer en momentos en los que nos sentimos muy nerviosos, estresados, ansiosos… Por ejemplo, si alguna vez habéis sentido temblor de ojos, inflamación ocular o pérdida de visión temporal estos pueden ser síntomas del estrés en nuestra vista, y, aunque en la mayoría de las ocasiones desaparecen tras un período de descanso o relajándose, hay que prestarles atención por si pudiera tratarse de alguna patología subyacente más seria. En estos casos debemos modificar nuestros hábitos.

Los problemas visuales pueden ir limitando nuestra vida diaria sin darnos cuenta. Pueden ocasionarnos problemas de equilibrio, de coordinación motora, de comprensión lectora; afectarnos en nuestro desempeño laboral por falta de concentración y atención debido a la fatiga visual, al rendimiento escolar en los niños… Limitarnos en nuestras actividades diarias, generando inseguridades, sentimientos de incomprensión, baja autoestima…sin saber que tenemos algún problema visual y que con una visita al profesional puede solucionarse.